Récord histórico de incendios y deforestación golpea a la Amazonía en 2024

En 2024, la Amazonía atravesó uno de sus peores años. Así lo revela el informe más reciente del Monitoring of the Andean Amazon Project (MAAP #229), publicado el 22 de junio de 2025 en www.maapprogram.org, que confirma un impacto sin precedentes.

“Los incendios forestales arrasaron 2.8 millones de hectáreas de bosques primarios, superando ampliamente el récord anterior de 1.7 millones de hectáreas registrado en 2016”.

El problema no termina ahí. La deforestación alcanzó la quinta cifra más alta desde que existen registros (2002), con más de 1.7 millones de hectáreas perdidas en toda la cuenca amazónica.

Brasil concentró más de la mitad de esta pérdida (54.7%), seguido de Bolivia (27.3%), Perú (8.1%) y Colombia (4.7%).

En conjunto, incendios y deforestación impactaron cerca de 4.5 millones de hectáreas de bosques primarios en 2024, estableciendo el total anual más alto jamás reportado y superando en más de un millón de hectáreas el récord anterior del año 2016.

El informe destaca que el 95% de los incendios se concentraron en Brasil y Bolivia, que rompieron sus propios récords anuales de superficie afectada.

En Perú, el fuego arrasó más de 47,000 hectáreas, duplicando el máximo anterior; mientras que en Colombia, aunque los incendios fueron menos extensos, la deforestación creció un alarmante 82.5% respecto a 2023.

Según los especialistas, esta crisis está estrechamente vinculada al avance de la frontera agrícola, la minería aurífera y la expansión de redes viales.

En Brasil y Bolivia, los incendios más intensos se concentraron cerca de zonas soyeras y ganaderas. En Perú y Ecuador, los principales focos de deforestación y degradación forestal se asociaron a la minería ilegal de oro.

Foto: EFE / STR

Incluso fenómenos locales, como la expansión de colonias menonitas en el centro de Perú, se convirtieron en nuevos frentes de pérdida de bosque.

El análisis también resalta la conexión crítica entre deforestación e incendios: muchos incendios empiezan en áreas deforestadas recientemente y, agravados por sequías extremas —como las provocadas por el fenómeno de El Niño en 2023 y 2024—, terminan escapándose hacia los bosques circundantes.

El MAAP #229 advierte que, de mantenerse esta tendencia, la Amazonía enfrentará temporadas de incendios cada vez más intensas y frecuentes, exacerbadas por el cambio climático.

Por ello, recomienda que las políticas públicas prioricen no sólo la reacción ante incendios, sino sobre todo su prevención, mediante mayor control de la deforestación y mejores prácticas de manejo de la tierra.

Finalmente, el informe hace un llamado urgente a reforzar la vigilancia, la cooperación regional y la aplicación de políticas que pongan en el centro la protección del mayor bosque tropical del planeta.

Solo así será posible contener una crisis ambiental que amenaza la biodiversidad, el clima global y las comunidades que habitan la Amazonía.

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