Loreto: Seis comunidades indígenas del Pastaza avanzan en la ampliación de sus territorios

Una misión de AIDESEP, CORPI San Lorenzo y Rainforest Foundation US recorrió durante varios días los ríos Pastaza y Huasaga para entregar las resoluciones que aprueban los planos de demarcación y ampliación territorial de comunidades Kichwa y Achuar de Loreto.

Por Segundo Chuquipiondo

El río es la única vía de acceso que conduce hasta el corazón del Pastaza. Allí, donde la Amazonía se vuelve inmensa y el bosque parece no tener final, los mapas pierden sentido y el tiempo comienza a medirse por las horas que se pasa navegando. Es decir, llegar hasta una comunidad indígena de esta cuenca, no depende sólo del motor, sino de la paciencia y el conocimiento ancestral de los navegantes que nacieron y crecieron en este río. 

Con ese desafío por delante, una comisión integrada por representantes de la Asociación Interétnica de Desarrollo de la Selva Peruana (AIDESEP), la Coordinadora Regional de los Pueblos Indígenas de San Lorenzo (CORPI SL) y Rainforest Foundation US (RFUS) emprendió una expedición que tenía un objetivo claro: entregar, comunidad por comunidad, las notificaciones de las resoluciones directorales mediante las cuales el Gobierno Regional de Loreto aprueba los planos de demarcación y ampliación de sus territorios comunales, acompañados de los planos actualizados de cada comunidad. 

No era únicamente la entrega de un expediente administrativo. Cada resolución llevaba consigo años de trabajo técnico, diálogo intercultural, recorridos en campo y una esperanza compartida por cientos de familias indígenas que esperan ver consolidada la seguridad jurídica sobre los territorios que han protegido durante generaciones. La travesía comenzó en San Lorenzo, capital de la provincia Datem del Marañón. Desde allí la embarcación remontó las aguas del río Pastaza hasta llegar a Sungachi, la primera comunidad en recibir la resolución. 

El viaje continuó hacia Nuevo Soplín y, desde ese punto, ingresó por el río Huasaga para alcanzar Bolognesi, Achuar Anatico, Loboyacu y finalmente Alianza Cristiana, una de las comunidades más importantes de la cuenca y capital distrital de Pastaza. Cabe decir, que en cada parada la escena se repetía con un profundo significado: las autoridades comunales reunían a sus pobladores para recibir oficialmente el documento que marca un nuevo capítulo en la defensa de sus territorios. 

Las resoluciones fueron entregadas a los apus Isidro Huansi García, de Sungachi; Plácido Chino Marqués, de Nuevo Soplín; Moisés Chino Arahuanaza, de Loboyacu; Jaiber Dahua Cahuaza, de Bolognesi; y Rolly Ramírez Chanchari, de Achuar Anatico. 

Cada uno recibió la documentación con la convicción de que el proceso de ampliación territorial representa mucho más que una actualización cartográfica: significa garantizar el futuro de sus pueblos. 

La aprobación de los planos constituye una etapa fundamental dentro del procedimiento de saneamiento físico-legal de las comunidades nativas que ejecuta el Gobierno Regional de Loreto, a través de la Dirección Regional de Agricultura, en coordinación con el Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (MIDAGRI), entidad rectora en materia de titulación y formalización de la propiedad rural. Con este avance, las comunidades se acercan a la actualización de sus títulos comunales, fortaleciendo la seguridad jurídica sobre los territorios que ancestralmente ocupan y que hoy resultan indispensables para enfrentar amenazas como la invasión de tierras, la tala ilegal y otras actividades que ponen en riesgo la integridad de los bosques amazónicos. Durante las reuniones comunales también afloraron los desafíos que aún persisten. 

En algunos sectores existen malos entendidos entre pobladores de comunidades vecinas respecto a los límites territoriales, una situación frecuente en procesos de ampliación después de décadas sin una delimitación actualizada. Sin embargo, lejos de convertirse en un obstáculo insalvable, estas diferencias fueron asumidas como parte de un proceso que deberá resolverse mediante el diálogo y el consenso mediante actas firmadas por las propias comunidades. 

Por encima de esas dificultades prevaleció un sentimiento compartido: la satisfacción de ver que un anhelo histórico comienza a materializarse. Para las autoridades indígenas, cada plano aprobado representa la posibilidad de proteger no solo un espacio geográfico, sino una forma de vida. «Gracias al esfuerzo que hacen AIDESEP, CORPI San Lorenzo y Rainforest Foundation US necesitamos más apoyo de este tipo para avanzar en la seguridad jurídica de nuestro territorio y asegurar la vida de nuestras futuras generaciones. 

Ahora los jóvenes tienen que aprender a defender el territorio, trabajar en él y buscar siempre el bienestar de la comunidad», expresó Rusbel Cahuaza Arahuanaza, Apu de Alianza Cristiana. En Loboyacu, el Apu Moisés Chino Arahuanaza recordó que el territorio constituye la base de la identidad y de la existencia de su pueblo. «Para nosotros el territorio significa vivir. Tenemos que defenderlo y enseñar a nuestros hijos el valor que representa. La ampliación y la actualización de nuestros títulos comunales es un avance importante para nuestra lucha colectiva», afirmó. 

Según información del Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego y de AIDESEP, la titulación y ampliación de los territorios comunales constituye una de las principales herramientas para garantizar los derechos colectivos de los pueblos indígenas reconocidos por la Constitución Política del Perú y el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo. Asimismo, diversos estudios impulsados por organizaciones indígenas y entidades públicas coinciden en que los territorios comunales con seguridad jurídica presentan mejores condiciones para conservar los bosques amazónicos y reducir la presión de actividades ilegales. 

Cuando la comisión emprendió el viaje de retorno, las resoluciones ya no estaban en las carpetas que habían salido de San Lorenzo. Permanecían ahora en manos de las autoridades comunales, como testimonio de un largo camino recorrido para acercarse al reconocimiento pleno de sus territorios ancestrales. Porque en la Amazonía los grandes cambios no siempre llegan por carretera. Muchas veces avanzan lentamente, siguiendo el curso de los ríos, hasta encontrar a quienes han esperado durante décadas el reconocimiento de un derecho que siempre les perteneció.

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