La producción del Instituto de Defensa Legal, respaldada por las organizaciones CORPIAA, FENAMAD y ORAU, revela cómo el crecimiento del 316% en caminos ilegales y las economías criminales amenaza más de 7 millones de hectáreas vitales para los PIACI.
¿Qué ocurre cuando las carreteras clandestinas, el narcotráfico, la tala ilegal y el tráfico de tierras avanzan impunemente sobre los últimos refugios de pueblos indígenas que viven en aislamiento? Esa es la premisa que expone ‘Territorio ancestral en riesgo’, el nuevo documental producido por el Instituto de Defensa Legal (IDL) en alianza con la Coordinadora Regional de los Pueblos Indígenas de AIDESEP Atalaya (CORPIAA), que busca sacudir la agenda pública sobre la crisis socio-ambiental en la Amazonía peruana.
La producción cuenta con el respaldo estratégico de la CORPIAA, la Federación Nativa del Río Madre de Dios y Afluentes (FENAMAD) y la Organización Regional AIDESEP Ucayali (ORAU), además del apoyo de Rainforest Foundation Norway.
Un hallazgo contundente
El documental pone el foco en los riesgos que afronta el Corredor Territorial Pano Arawak, un territorio continuo de más de 7.05 millones de hectáreas que abarca zonas de Ucayali, Madre de Dios y Cusco, concebido para proteger a más de 7,000 integrantes de Pueblos Indígenas en Aislamiento y Contacto Inicial (PIACI).
Entre los datos de impacto que expone la investigación audiovisual destaca un aumento alarmante del 316,53% en caminos y trochas ilegales entre 2017 y 2023 (pasando de 100,60 km a 418,98 km). Estas vías actúan como la columna vertebral de mafias madereras, pistas de aterrizaje clandestinas para el narcotráfico y redes de tráfico de tierras que fragmentan el hábitat indispensable para que los PIACI puedan cazar, pescar y recolectar sin verse expuestos a epidemias letales frente a las cuales carecen de defensas inmunológicas.
Voces desde la primera línea
Para el apu Gino Machay, presidente de la Federación de Alto Río y Nueva Mapuya, lo que está en juego es el futuro de las próximas generaciones: “Necesitamos garantizar un territorio para mis generaciones que vienen… para tener un Buen Vivir”.
Esa continuidad del territorio es la que ponen en riesgo los caminos. Jamer López, presidente de la ORAU, lo resume sin matices: “La carretera es una carretera de la muerte”.
Eusebio Ríos, vicepresidente de la FENAMAD, coincide y plantea qué debe ir primero: “Primero se trata de la vida antes de ver el tema económico”.
Para la abogada Maritza Quispe, del IDL, esos reclamos apuntan a una responsabilidad del Estado: “Hay una omisión de parte del Estado de combatir las economías ilegales que existen dentro de las reservas indígenas”.
Con ‘Territorio Ancestral en Riesgo’, el IDL y las organizaciones indígenas invitan a las redacciones periodísticas, investigadores y a la ciudadanía a debatir sobre la urgencia de frenar el avance criminal antes de que la extinción física y cultural de los pueblos en aislamiento sea irreversible.