- Acciones estuvieron dirigidas a fortalecer la salud intercultural de las comunidades nativas en la selva central
El pasado lunes 9 de febrero, en la comunidad nativa Arizona Portillo, en la región Junín, se desarrolló un espacio de diálogo para compartir los avances del primer año del Proyecto Armonía – Kametsa Asaike, con la participación de líderes y lideresas indígenas de seis federaciones afiliadas a la Asociación Regional de Pueblos Indígenas de la Selva Central (ARPI-SC), en cuya jurisdicción se vienen implementando las actividades.
Este espacio de encuentro estuvo liderado por la Asociación Interétnica de Desarrollo de la Selva Peruana (AIDESEP), a través de su presidente Jorge Pérez Rubio y la dirigente nacional, Teresita Antazú López. También estuvo presente el Consejo Directivo de ARPI-SC, encabezado por el jefe Cline Chauca López, y el representante de la organización aliada Santé Monde de Canadá, Marc-André Talbot.
Durante la actividad, los dirigentes indígenas socializaron los avances de este importante proyecto cuya finalidad es mejorar la salud y garantizar el ejercicio pleno del derecho a la salud de las mujeres y de las y los adolescentes indígenas, en articulación con sus comunidades. Para ello, impulsa soluciones innovadoras con pertinencia cultural, promoviendo un acceso más justo e igualitario a los servicios de salud —especialmente en salud sexual y reproductiva— e integrando y revalorizando los conocimientos y prácticas ancestrales de los pueblos.
“Estamos trabajando junto a nuestras federaciones para fortalecer los derechos de las familias y comunidades de la Selva Central. Por ello, el proyecto Armonía apuesta por el fortalecimiento de la salud intercultural mediante la mejora de los servicios de salud, el desarrollo de materiales adecuados al contexto cultural y la implementación de programas con enfoque de derechos”, señaló el apu Jorge Pérez.
Al culminar su ejecución, el proyecto proyecta beneficiar directamente a 2,023 mujeres, 1,241 adolescentes mujeres y 1,254 adolescentes hombres en la selva central de la jurisdicción de las federaciones: la Central de Comunidades Nativas de la Nación Asháninka del Pichis (CONABANSAT), la Central Asháninka Nomatsigenga del Valle de Pangoa (KANUJA), la Central de Comunidades Nativas de la Selva Central (CECONSEC), la Federación Asháninka Río Ene (FARE), la Organización Central Asháninka del Río Tambo (OCAR) y la Federación de Comunidades Nativas Asháninkas del Bajo Perené (FECONABAP).
Se inauguró la oficina del Proyecto Armonía
Como parte de la agenda, se realizó una ceremonia especial de inauguración de la oficina del Proyecto Armonía en el local institucional de ARPI-SC. Este acto simboliza el avance hacia una gestión territorial de la salud con enfoque intercultural y liderazgo indígena, reafirmando el compromiso organizativo con el bienestar de las mujeres y juventudes de la Selva Central.
Tanto el apu Jorge como Teresita Antazú, destacaron la importancia de contar con una oficina para que las comunidades nativas de la selva central puedan contar con un espacio de trabajo implementado.
Encuentros Ankenkitsabete: la voz de las mujeres y adolescentes como punto de partida
Uno de los principales hitos del primer año fueron los encuentros Ankenkitsabete, espacios fundamentales del proyecto donde mujeres y adolescentes pudieron compartir sus historias, preocupaciones y vivencias en torno a temas sensibles como salud, violencia, embarazo adolescente, consumo de drogas, discriminación y acceso a servicios.
A partir de estas voces, se han identificado prioridades comunitarias que orientarán las acciones del segundo año, reafirmando que la construcción de políticas y estrategias en salud debe partir desde los territorios y desde la palabra de las propias mujeres y juventudes indígenas.
Para AIDESEP y sus bases, fortalecer la salud intercultural no es solo mejorar servicios, sino garantizar un derecho colectivo vinculado al territorio, a la identidad y a la vida plena de nuestros pueblos. El proyecto ARMONÍA – Kametsa Asaike se inscribe en este horizonte organizativo, apostando por un modelo donde las mujeres y juventudes indígenas sean protagonistas de las decisiones que afectan su bienestar, reafirmando que la salud también es autodeterminación, dignidad y justicia para nuestros pueblos.
