Delegación de representantes indígenas amazónicos estuvo presente en Belém, durante las dos semanas de la COP30.
Por primera vez, la 30° Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP30) se realizó en territorio amazónico: la ciudad de Belém, estado de Pará (Brasil), congregó a representantes de 197 países, entre los días 10 y 21 de noviembre.
Los pueblos indígenas de Perú llevaron una agenda climática que puso al centro la defensa de la vida, los territorios y la justicia climática. La Asociación Interétnica de Desarrollo de la Selva Peruana (AIDESEP) presentó su Agenda Climática que consta de propuestas para garantizar derechos indígenas, acceso justo al financiamiento climático, la protección de los territorios, entre otras, que buscan que el rol clave de los pueblos indígenas frente a la crisis climática sea reconocido.
“No es posible la acción climática sin la participación de los pueblos indígenas, mujeres, juventudes, sabios y sabias que habitan en los territorios porque son ellos quienes conocen las realidades y aportan a la mitigación y adaptación al cambio climático”, señaló la lideresa Tabea Casique, dirigenta nacional de AIDESEP.
Financiamiento climático
Una de las propuestas presentadas en la COP30 fue el mecanismo de financiamiento directo que plantea simplificar el acceso a los fondos, respetando la gobernanza indígena, garantizando la participación equitativa, priorizando a las mujeres, jóvenes y defensores indígenas, y buscando alianzas basadas en confianza y corresponsabilidad.
“El financiamiento directo a los territorios, comunidades y pueblos indígenas es una necesidad urgente. En los últimos diez años hemos venido generando propuestas y pedido para que estos fondos puedan llegar y ayuden a vigilar el territorio y a desarrollar capacidades administrativas”, señaló el apu Jorge Pérez Rubio, presidente de AIDESEP.
Conservación de bosques y protección de defensores indígenas
Otra propuesta presentada por AIDESEP fue el Programa REDD+ Indígena Jurisdiccional, que es una estrategia propia de mitigación y adaptación climática para conservar bosques de territorios extensos y con poca deforestación. Este programa es el primero de su tipo a nivel mundial y ha sido destacado por ser una novedosa forma de articulación entre los pueblos indígenas, el Ministerio del Ambiente de Perú y otros aliados.
La organización indígena nacional también resaltó la importancia de la defensa y protección de los defensores indígenas. “Necesitamos que los Estados brinden condiciones para reconocer y fortalecer los sistemas de autoprotección comunitarios. Siguen aumentando las víctimas por proteger sus territorios”, acotó el apu Miguel Guimaraes, vicepresidente de AIDESEP.
Para ello, también es necesario fortalecer los sistemas de vigilancia y monitoreo indígena. Es así como los líderes indígenas resaltaron la importancia de combinar la tecnología y los conocimientos ancestrales para detectar amenazas y exigir respuestas estatales oportunas, como el caso del Sistema de Alertas y Acciones Tempranas (SAAT) de AIDESEP.
“Es una herramienta de gestión creada por las mismas comunidades. Venimos haciendo el control y vigilancia dentro del territorio, que está dando resultados efectivos frente a economías ilegales”, indicó Samuel Pinedo, presidente de la Coordinadora de Desarrollo y Defensa de los Pueblos Indígenas de la Región San Martín (CODEPISAM).
Adaptación climática y economía indígena
AIDESEP también planteó que el rol de las mujeres indígenas en la adaptación territorial e intercultural es crucial para enfrentar inundaciones, sequías, incendios y pérdida de biodiversidad. Al respecto, la lideresa de AIDESEP, Teresita Antazú, indicó que “las mujeres trabajamos para mantener la seguridad alimentaria de nuestras familias. Desarrollamos chacras integrales que recuperan semillas y restauran el bosque. Nos adaptamos para sembrar lo que responde mejor a las nuevas condiciones climáticas”.
Por otro lado, también se mostró el trabajo de la organización para impulsar la economía indígena, respetando la cultura, saberes y territorios de los pueblos indígenas. Así como la promoción de la seguridad y soberanía alimentaria, la revalorización de los cultivos tradicionales y facilitar el acceso a mercados justos. “Estamos avanzando con el diagnóstico y fortaleciendo a nuestras comunidades para que los jóvenes y las organizaciones lideren sus propios emprendimientos desde los territorios”, indicó Nelsith Sangama, lideresa de AIDESEP.
Autonomía indígena y gobernanza territorial
Entre las propuestas presentadas por AIDESEP y sus organizaciones regionales, se destacó que la autonomía y la autodeterminación son pilares fundamentales para el futuro de los pueblos indígenas amazónicos. En este marco, los Gobiernos Territoriales Autónomos (GTA) se consolidan como un mecanismo clave para fortalecer la gobernanza territorial, ejercer derechos colectivos y garantizar la protección de los bosques y los territorios ancestrales.
En ese sentido, los GTA representan una herramienta estratégica para enfrentar las amenazas que avanzan sobre los territorios, permitiendo a las comunidades organizarse, planificar su desarrollo propio, gestionar sus recursos y consolidar sistemas de control y vigilancia desde sus propios saberes y estructuras de autoridad.
Paquete Perú en el FCLP y propuesta indígena
Durante la COP30, el Ministerio del Ambiente del Perú presentó el Paquete País en el marco de la Alianza de Líderes Forestales y Climáticos (FCLP, por sus siglas en inglés), que busca movilizar a la cooperación técnica y financiera internacional por $140 millones para impulsar la conservación de los bosques amazónicos, así como el fortalecimiento de la gobernanza, la titulación de territorios y el desarrollo de las comunidades.
Este es un paquete de planes nacionales para la implementación de los compromisos del país en materia de clima y biodiversidad. Sin embargo, AIDESEP y el Grupo Perú de Pueblos Indígenas buscan fundamentar una propuesta específica para situar a los pueblos indígena en el centro de la implementación de acciones concretas para la gestión y la conservación de sus territorios.
Una COP con problemas logísticos y pocos resultados positivos
En líneas generales, la realización de la COP30 en Belém implicó varios retos logísticos para la ciudad y también dentro de la Zona Azul. Estos se vieron reflejados en el desorden inicial de los espacios y que, a mediados de la segunda semana, se produjo un incendio en la zona de los pabellones.
Entre los aspectos positivos de las negociaciones, los dirigentes de AIDESEP destacaron algunos acuerdos como el compromiso de aumentar el financiamiento para adaptación, agregados puntuales en torno a la transición energética y la salida de los combustibles fósiles, el reconocimiento de los territorios donde habitan los pueblos indígenas en aislamiento y contacto inicial (PIACI), y la incorporación de una mención de los derechos territoriales en el Mutirão Global de la COP30.
Además, se ha logrado el compromiso de asignar al menos un 20% del Fondo Bosques Tropicales por Siempre (TFFF) para los pueblos indígenas. Si bien es algo positivo, resulta insuficiente ya que los pueblos indígenas y comunidades locales gestionan más del 60% del total de los bosques tropicales de 24 países del mundo. Pero para asegurar el éxito de este fondo, va a ser necesaria la ejecución directa con desarrollo de capacidades administrativas.
“El balance general de esta cumbre climática no es del todo positivo porque se perdió la oportunidad de poner en el centro del debate global la importancia de los bosques tropicales amazónicos, así como los derechos colectivos de quienes son herederos ancestrales de estos territorios. Estos temas seguirán trasladándose hacia las siguientes COP”, indicó Esteban Morales, especialista del Programa Bosques, Clima y RIA de AIDESEP.
Por otro lado, es importante mencionar que, luego de varios años, la COP30 se dio en medio de movilizaciones lideradas por los pueblos indígenas de Brasil, quienes pedían una participación directa en los espacios de negociación y atención a sus demandas. Las marchas realizadas mostraron el clamor de los pueblos indígenas y la sociedad civil para que los Estados tomen acciones concretas frente a la crisis global.
