Ante el avance descontrolado de la minería en la Amazonía peruana, los pueblos indígenas presentaron la propuesta de Estrategia Nacional sobre Minería, Restauración y Salud: “Sanando nuestros territorios y pueblos”, construida durante el Diálogo de Saberes “Amazonía y Minería”, realizado en la comunidad de Kotsimba (Madre de Dios).
El encuentro reunió a la Asociación Interétnica de Desarrollo de la Selva Peruana (AIDESEP), la Federación Nativa del Río Madre de Dios y Afluentes (FENAMAD), sus organizaciones regionales, los Gobiernos Territoriales Autónomos (GTAs) y comunidades de las naciones Yine, Awajún, Ese’Eja, Shawi, Shipibo-Conibo, Wampís, entre otras, que debatieron caminos para una sanación territorial integral frente a los graves impactos sociales, ambientales y de salud provocados por la minería aurífera —formal, informal e ilegal— en toda la cuenca amazónica.
Sanar los territorios, no justificar la destrucción
La estrategia parte de un principio claro: restaurar no es justificar la destrucción minera, sino devolver la vida a la tierra.
Cada pueblo propone su propia forma de sanación, combinando saberes ancestrales y ciencia moderna para recuperar suelos, ríos, bosques, flora, fauna y espiritualidad.
Se estima que la minería aurífera ha degradado más de 300 mil hectáreas de selva en el Perú y contaminado con mercurio al menos 22 ríos amazónicos, afectando a comunidades enteras.
La propuesta exige que el Estado asuma el 100 % del costo de restauración y establezca planes integrales de remediación en más de 30 cuencas destruidas por la minería aluvial.
Saberes indígenas y ciencia: alianza para la restauración
El documento propone institucionalizar el diálogo de saberes entre conocimiento ancestral y metodologías científicas. Las comunidades Harakbut, Shipiba y Kichwa ya aplican prácticas de regeneración natural, biocarbón y microorganismos locales para recuperar los suelos dañados por el mercurio y los sedimentos.
Estas experiencias se plantean como base de una política nacional de restauración territorial diferenciada, bajo dirección de los propios pueblos indígenas.
Salud y descontaminación: el derecho a vivir sin mercurio
La minería aurífera es también una crisis de salud. El Convenio de Minamata obliga al Perú a reducir y eliminar el uso del mercurio, pero el metal sigue siendo usado en más de 3 000 toneladas anuales dentro del país.
La estrategia indígena demanda estudios toxicológicos y epidemiológicos, atención médica intercultural y programas de descontaminación y autocuidado comunitario, priorizando la educación en salud y la protección de mujeres embarazadas, niñas y niños.
Gobernanza y control territorial indígena
Los pueblos exigen el reconocimiento legal de sus comités de vigilancia y guardias indígenas, así como su participación directa en la supervisión ambiental y sanitaria de los territorios.
El control comunitario, afirman, no debe ser solo legal sino también intelectual y espiritual, como parte de una restauración guiada por los planes de vida de cada nación originaria.
Responsabilidad estatal y corresponsabilidad internacional
La propuesta plantea que los fondos climáticos internacionales y los países compradores de oro —como Suiza, India, Arabia Saudita, Estados Unidos y Canadá— asuman su responsabilidad en la cadena de contaminación y financien procesos de restauración ecológica indígena.
“La riqueza minera se va y el pueblo se queda con la pobreza”, recuerdan los líderes indígenas.
“Por eso restaurar no es solo curar la tierra, es sanar nuestra historia”.
Lee el documento completo aquí: F Folleto Restauración Sin las demandas
