En la reunión extraordinaria de cancilleres de la OTCA, los pueblos indígenas lograron un avance histórico hacia la gobernanza compartida de la Amazonía.
El pasado jueves 21 de agosto, en la ciudad de Bogotá (Colombia), se realizó la tercera reunión extraordinaria de ministros de Relaciones Exteriores de la Organización del Tratado de Cooperación Amazónica (OTCA), se aprobó el Mecanismo Amazónico de Participación Indígena (MAPI).
Este nuevo instrumento representa un paso firme hacia el reconocimiento de los pueblos indígenas como actores políticos clave en la toma de decisiones que afectan a la Amazonía. Tras 18 sesiones de negociación, el MAPI fue adoptado por consenso junto a otras 20 resoluciones sobre cooperación, financiamiento y protección ambiental, consolidando un precedente de diálogo entre Estados y pueblos indígenas en la región.
Esta decisión se adoptó en el marco de la V Cumbre de Países de la OTCA, que se realiza el 22 de agosto en Colombia.
La voz de los pueblos indígenas
En esta histórica jornada destacó la participación del apu Julio Cusurichi, miembro del Consejo Directivo de la Asociación Interétnica de Desarrollo de la Selva Peruana (AIDESEP), cuya intervención representa la presencia y la fuerza de las organizaciones indígenas en espacios diplomáticos de alto nivel, donde por décadas habían sido invisibilizadas.
El apu resaltó la importancia de que las decisiones vinculadas a la Amazonía se construyan con quienes la habitan y protegen desde sus territorios.
¿Qué establece el MAPI?
El Mecanismo Amazónico de Participación Indígena crea un modelo de gobernanza compartida, al establecer que cada país estará representado por un delegado gubernamental y un delegado indígena en igualdad. Esto garantiza legitimidad, paridad y la inclusión de los sistemas de conocimiento ancestrales en las decisiones que se tomen dentro de la OTCA.
A través del MAPI, los pueblos indígenas podrán incidir directamente en temas como el control de la deforestación y la lucha contra el tráfico de especies, la protección de defensores indígenas en riesgo, la revitalización de lenguas originarias, la transmisión de conocimientos ancestrales, la defensa de la biodiversidad y los territorios amazónicos, entre otras.
El MAPI también se articula con las principales demandas y propuestas impulsadas por el movimiento indígena amazónico, entre ellas la iniciativa 80×25 de la Coordinadora de Organizaciones Indígenas de la Cuenca Amazónica (COICA), que busca garantizar la protección del 80 % de la Amazonía al 2025. Asimismo, recoge la urgencia de avanzar hacia una economía indígena, basada en la autonomía, la justicia climática y el respeto a los derechos colectivos.
La aprobación del MAPI no es solo un acuerdo político, sino el inicio de una nueva etapa de gobernanza compartida, donde los pueblos indígenas tienen un lugar formal y decisivo dentro de la OTCA.
Este logro marca un hito en la lucha por el respeto y el reconocimiento de los pueblos indígenas para proteger la Amazonía y, por ende, el planeta entero.
