Madre de Dios, considerada la capital de la biodiversidad del Perú, atraviesa una crisis socioambiental sin precedentes.
Un reciente informe técnico del Centro de Innovación Científica Amazónica (CINCIA) y la Fundación para la Conservación y el Desarrollo Sostenible (FCDS), confirma que la Minería Artesanal y de Pequeña Escala (MAPE) es hoy la principal fuente de contaminación por mercurio en la región.
Durante los últimos 15 años, la evidencia científica ha documentado impactos alarmantes de esta actividad en los ecosistemas amazónicos, la fauna silvestre y la salud humana.
El mercurio, un metal altamente tóxico, se libera durante el proceso de extracción de oro, especialmente cuando se quema la amalgama en las tiendas de compra y venta que operan sin ningún control ambiental.
En zonas como Puerto Maldonado, Laberinto o Mazuko, estas tiendas son responsables del 93 % del mercurio emitido al aire, generando concentraciones hasta 14 veces superiores a los niveles considerados seguros, incluso en áreas residenciales.

Mercurio utilizado en la minería ilegal. Foto referencial: Manuel Saldarriaga.
Pero la contaminación no se detiene en el aire. El río Madre de Dios y sus afluentes —especialmente el Inambari, en zonas como La Pampa— transportan anualmente hasta 12 toneladas de mercurio.
En estos entornos, el mercurio se transforma en metilmercurio (un metal líquido a temperatura ambiente), una de sus formas más tóxicas, que se acumula en la cadena alimenticia.
Como resultado, los peces carnívoros que consumen las comunidades indígenas y rurales de Madre de Dios contienen hasta tres veces más mercurio del límite seguro fijado por la Organización Mundial de la Salud (OMS).
La fauna silvestre también está bajo amenaza. Aves piscívoras como el martín pescador (Chloroceryle americana) presentan niveles récord de mercurio en plumas (hasta 72 mg/kg), comprometiendo su comportamiento y capacidad reproductiva.
Murciélagos insectívoros como Rhynchonycteris naso han superado los umbrales tóxicos, lo que podría alterar funciones ecológicas clave como la dispersión de semillas y el control de insectos.
En la población humana, los efectos son igualmente graves. El 78 % de los adultos en Puerto Maldonado supera los niveles de mercurio en cabello establecidos como seguros por la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (Environmental Protection Agency, por sus siglas en inglés).
Las mujeres en edad fértil y los niños están especialmente expuestos: el mercurio atraviesa la placenta y puede causar daños neurológicos irreversibles.
En comunidades como Maizal, se han detectado niveles de mercurio en personas hasta 12 veces superiores a los límites recomendados, con afectaciones a la memoria, la función ejecutiva y la salud renal y cardiovascular.
El informe denuncia además una débil fiscalización ambiental y vacíos normativos que permiten la expansión de la MAPE sin control, pese a los compromisos asumidos por el Perú bajo el Convenio de Minamata*.
Las tiendas donde se compra y vende oro son las que más contaminan el aire con mercurio, pero funcionan sin ningún control ambiental ni supervisión del Estado.
Al mismo tiempo, el proceso para legalizar la minería avanza sin reglas claras que protejan a las personas o al medio ambiente.
Medidas urgentes e integradas
Frente a esta grave situación, el informe plantea una serie de medidas urgentes que deben aplicarse de forma integrada.
En primer lugar, propone fortalecer la regulación y el monitoreo ambiental y sanitario, especialmente en zonas altamente impactadas como La Pampa y Mazuko.
También recomienda establecer un sistema de comercio responsable que asegure la trazabilidad del oro libre de contaminación.
En el ámbito de la salud, se sugiere elaborar guías alimentarias seguras y culturalmente adecuadas para las poblaciones afectadas, así como implementar protocolos médicos específicos para quienes han estado expuestos al mercurio.
Asimismo, el documento enfatiza la importancia de garantizar la participación activa de las comunidades indígenas tanto en la vigilancia ambiental como en los procesos de toma de decisiones que afectan sus territorios.
Finalmente, se propone la creación de una Mesa Técnica Interinstitucional sobre Mercurio, liderada por el Estado, con participación ciudadana y mecanismos claros de rendición de cuentas.
Cancelación de las concesiones mineras
La gravedad de esta crisis no se limita al medio ambiente: también pone en riesgo la salud pública, la seguridad alimentaria y los derechos colectivos de miles de personas en la Amazonía.
El informe de CINCIA y sus aliados no solo documenta una emergencia ambiental y sanitaria, sino que lanza una advertencia urgente: se requiere una respuesta inmediata y con voluntad política real para detener la devastación causada por la minería de oro.
Ante esta situación, AIDESEP y los Gobiernos Territoriales Autónomos exigen la cancelación inmediata de todas las concesiones mineras en la Amazonía, incluyendo las asociadas a la MAPE, que hoy operan sin control y con consecuencias irreversibles.
Este modelo extractivo está envenenando el agua, degradando los suelos y poniendo en peligro la vida misma en los territorios indígenas.
Frente a esta amenaza, los pueblos indígenas reafirman su compromiso con la defensa de la Amazonía como territorio vivo, no negociable, y exigen al Estado y a la sociedad que dejen de normalizar el ecocidio.
“¡Por una Amazonía libre de minería!”
*Tratado internacional diseñado para proteger la salud humana y el medio ambiente de las emisiones y liberaciones antropogénicas de mercurio y compuestos de mercurio.
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