Durante el mes de marzo, el SENAMHI emitió 31 alertas por lluvias intensas en el país. La selva estuvo en alerta amarilla hasta el 30 de marzo, debido a las precipitaciones extremas y al desborde de ríos como el Ene, Marañón, Tambo, Urubamba, Ucayali y Huallaga.
Estas precipitaciones extremas han inundado comunidades y arrasado con cultivos de subsistencia. Por ejemplo en Loreto, la crecida del río Tigre amenaza con provocar un derrame de petróleo en un pozo abandonado, lo que agravaría aún más la situación ambiental y de salud pública.
Asimismo, en el caso de Junín, desde el 8 de marzo, las intensas lluvias en la selva central provocaron el desborde de los ríos Quempiri, Ene, Tambo, entre otros, afectando a más de 15 comunidades nativas y centros poblados, en la provincia de Satipo.
De acuerdo al último reporte del Sistema de Alerta Temprana (SAT CARE) con fecha 3 de abril, esta emergencia ha dejado más de 1,200 personas afectadas y cerca de 665 hectáreas de territorio impactadas entre febrero y marzo.
En este contexto, desde AIDESEP se reitera el llamado al Estado peruano a brindar una respuesta urgente y coordinada ante la magnitud de la crisis.
En entrevista concedida al periodista Jesús Miguel Calderón para Ampliación de Noticias regional de Radio Programas del Perú (RPP), la dirigente Tabea Casique Coronado, responsable del Programa de Salud Intercultural de AIDESEP, informó:
“Estamos recibiendo información directa desde nuestras bases regionales en 11 departamentos que en la actualidad están sufriendo estos efectos de cambio climático relacionado a las inundaciones”.
Los ríos Ene, Marañón, Tambo, Urubamba, Ucayali y Huallaga se han desbordado, afectando principalmente a comunidades indígenas que habitan en las orillas.
En ese sentido, reportes anteriores del SAT CARE señalaron que en el valle del río Ene más de 7 mil estudiantes no habrían iniciado sus clases escolares y al menos 1,500 hectáreas de cultivos, como cacao y productos de pan llevar, estarían perdidas.
Frente a este panorama, la dirigente nacional señaló: “Esta situación afecta la salud, educación y economía. No podemos seguir improvisando”.
Además, cuestionó la falta de coordinación efectiva entre los niveles de gobierno:“Si se sigue trabajando de manera aislada, no habrá acciones concretas. Se necesita una intervención articulada”.
La dirigente también recordó que esta no es la primera emergencia climática que enfrentan las comunidades.
“No es un evento aislado. Estamos viviendo las consecuencias del cambio climático sin políticas claras de prevención”, sentenció.
Finalmente, AIDESEP exige al Ejecutivo y a los gobiernos regionales y locales intervenir de inmediato en las zonas afectadas, garantizando ayuda humanitaria, reparación de infraestructura escolar y productiva, y planes de prevención que respondan al nuevo contexto climático.