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“Ya conocemos las caras, ya sabemos dónde viven”

Parte III de la serie “El asedio a la Nación Harakbut: minería, tala y narcotráfico”

El territorio ancestral de la Nación Harakbut se ha transformado en un campo de hostigamiento y amenazas permanentes por parte del crimen organizado.

En San José de Karene, grupos armados protegen la minería ilegal y amenazan de muerte a quienes defienden el territorio.

“Ya conocemos las caras, ya sabemos dónde viven”, es el mensaje que sicarios repiten cada vez que los Harakbut exigen que se detenga la depredación de sus bosques.

Kerene “Ya conocemos las caras, ya sabemos dónde viven”

Comunidad nativa de San José de Karene. Foto: Vico Méndez

En septiembre de 2024, Juana Pérez*, lideresa indígena Harakbut, fue atacada a balazos tras pedir el retiro de mineros ilegales de su territorio.

Aunque no resultó herida, el atentado dejó una marca de miedo y vulnerabilidad en la comunidad. 

Los hechos de violencia se agravaron el 6 de diciembre de 2024, cuando 8 hombres armados con vestimenta militar irrumpieron en la chacra de Marita Pérez*., otra lideresa Harakbut, mientras trabajaba junto a su familia.

Los atacantes se llevaron gallinas, celulares, motosierras y dinero, y antes de retirarse advirtieron: “Si denuncian, volveremos para matarlos”.

Estos ataques no son hechos aislados. Los líderes Harakbut recuerdan el intento de asesinato contra la familia Pérez*. en Masenawa, el 6 de junio de 2022.

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Imagen: FENAMAD

Esto como represalia ante un operativo de interdicción realizado por la Fiscalía Especializada en Materia Ambiental (FEMA) y la Policía Nacional del Perú (PNP) de Madre de Dios, contra mineros ilegales que devastaban los bosques con maquinaria pesada.

Al llegar a Boca Colorado, la familia Pérez*. fue emboscada por sicarios que los rociaron con gasolina e intentaron prenderles fuego. Sin embargo, la lluvia apagó el fuego y lograron huir lanzándose al río.

Más violencia

El crimen organizado está estrechamente relacionado con la tala ilegal y el narcotráfico, generando un entorno de riesgo donde las mujeres y niñas son las más vulnerables. 

En comunidades como Puerto Luz, esta realidad se traduce en un alarmante incremento de la trata de personas y la explotación sexual, sin que las autoridades locales, regionales o nacionales ofrezcan respuestas eficaces.

Los bares proliferan y las desapariciones de mujeres se acumulan, pero cada denuncia parece condenada a ser archivada sin una investigación real, denuncia la Nación Harakbut. 

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Comunidad Nativa Puerto Luz Foto: ECA Amarakaeri

“Señor relator, no sabemos a dónde más recurrir, por eso estamos aquí, para que de alguna manera nos puedan brindar la ayuda”, testificó una lideresa harakbut ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

“Hemos agotado todos los medios, todos los recursos en nuestro país y no tenemos respuesta”, añadió. 

“[…] en esta comunidad [Puerto Luz] hay bastantes mujeres que sufren enfermedades venéreas, cáncer, etc.”, finalizó. 

Esta nota forma parte de la serie informativa “El asedio a la Nación Harakbut: minería, tala y narcotráfico”, que expone el escenario de violencia que llevó a la Nación Harakbut a solicitar medidas cautelares ante la CIDH el 30 de diciembre de 2024.

*Para proteger la identidad de las víctimas, se han utilizado nombres y apellidos ficticios.

Con información del Gobierno Territorial Autónomo de la Nación Harakbut

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